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El ex-Juez Rozanski analiza el lawfare argentino

El ex juez Carlos Rozanski analiza el lawfare, la situación de los presos políticos, la reforma de la justicia, la necesidad de ampliar la Corte Suprema y plebiscitar a sus nuevos integrantes.

Rozanski señala que no se trata de una contraofensiva sino un reforzamiento de la ofensiva, dado que el lawfare nunca perdió fuerza. “Conociendo las características que esa guerra jurídica tiene, en basa a qué metodología trabajan, tengo la sensación de lo que hubo fue una modificación en algunos de sus pilares, fundamentalmente en el Poder Ejecutivo. Se fue un mafioso, un delincuente, como es Mauricio Macri, y entran personas decentes como Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Ahora, ese cambio en el Poder Ejecutivo no modifica la estrategia del lawfare.
Sus pilares fueron, además del Poder Ejecutivo, una parte del Poder Judicial, los medios hegemónicos y los servicios de inteligencia. Cambió el Ejecutivo, se dispuso una intervención en los servicios de inteligencia, pero los medios hegemónicos son exactamente los mismos y el Poder Judicial es exactamente el mismo. Con esos dos pilares alcanza y sobra para continuar el lawfare en actividad.”

El ex juez afirma que los detenidos del lawfare son presos políticos: “No cabe duda alguna, si bien hay una tendencia a ponerles otra denominación, es una cuestión de palabras. Se habla de detenciones arbitrarias, pero la detención arbitraria es ilegal.
Arbitrariedad puede ser la decisión de un árbitro de fútbol. Cuando estamos hablando de detenciones, de pérdida de la libertad personal del individuo, tenemos que hablar de ilegalidad. Por lo tanto, esas detenciones son ilegales y quienes son víctimas son presos políticos. Milagros Sala, Amado Boudou son presos políticos como otros que están en esa situación.”

El letrado explica que “En la dictadura, además de la metodología de tortura y desaparición, los detenidos se ponían a disposición del Poder Ejecutivo. En democracia, la detención arbitraria, como sucedió en el gobierno de Mauricio Macri, es producto de una persecución absolutamente pensada, diseñada y sistematizada por una banda de delincuentes nunca vista. Convengamos que en democracia no hay antecedentes de una banda delictiva de esa dimensión, hablamos de Mauricio Macri y todo un ejército de cómplices: agencias de inteligencia, diputadas como Zuvic, Carrió, Oliveto y los sectores más recalcitrantes del Poder Judicial.”

En cuanto al espionaje en los penales de las conversaciones entre los detenidos políticos y sus defensores, a Rozanski no le cabe duda jurídica acerca de que provocan la nulidad de las causas: “Es el famoso fruto del árbol envenenado. El problema es que se puede tener la certeza jurídica, pero mientras no haya jueces que apliquen correctamente las leyes y la Constitución Nacional, eso no va a producirse. Hay una distancia muy grande entre lo que uno cree correcto y lo que ciertos jueces consideran adecuado.”

Rozanski pone como ejemplo la decisión de la Cámara de Casación respecto a las declaraciones de los arrepentidos en la causa de las fotocopias de los cuadernos: “Casación dijo que el registro en actas es suficiente para cumplir con la ley, lo cual es mentira. La ley respectiva ordena que haya un registro que se pueda verificar. El acta no lo es. El audio y el video se pueden verificar para controlar que no estén torturando al individuo. En la tortura se ponía en las actas: ‘preguntado por tal cosa respondió tal otra’ no decía ‘en este momento se le aplica picana eléctrica en los testículos’. Es indignante lo que hizo la mayoría en la Cámara de Casación, dejamos a salvo a una muy decente jueza que es Ana María Figueroa.”

Fuente: Infopaís

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